La guerra civil que partió la Flota Aura
La guerra del Año 1
En pocas palabras
La guerra del Año 1 fue la guerra civil que partió en dos a la flota de los colonos, un año después de llegar al sistema Aurin. Duró doce años, derribó el Arca Aurora sobre el planeta Ithera y acabó sin vencedor. De ella nacieron las dos facciones rivales, los Cenit y los Nadir.
Un mismo abuelo puede tener nietos en ambos bandos.
¿Qué fue?
Fue la guerra civil de la Flota Aura, la megaflota que trajo a los colonos desde Solmera, su galaxia de origen. Estalló en el Año 1 E.A. (E.A. son los Años de Asentamiento, el calendario de los colonos). Es decir, un año después de llegar a Aurin, la estrella de su nuevo hogar.
La flota se partió en dos bandos armados. De un lado salieron los que acabarían llamándose Cenit; del otro, los Nadir. Hoy son las dos facciones que se disputan el sistema.
¿Por qué empezó?
En el Año 0 E.A. la flota llegó a Aurin. El Registro Aura, el primer catálogo del sistema, se hizo con telescopio. Solo dio por habitables a Ithera y a Kharsis. El primer descenso lo desmintió.
En el Alto Consejo, el gobierno de la flota, estalló el debate sobre cómo colonizar. En el Año 1 E.A. el debate se rompió en violencia.
Nadie peleó por la raza ni por la especie. Era la misma tripulación, humana y de las especies aliadas. La dividió una pregunta sin respuesta correcta: ¿qué se le debe a un mundo nuevo? ¿Transformarlo a nuestra imagen, o dejar que nos transforme a nosotros?
Los Cenit todavía llaman a los Nadir «los que se quedaron mirando cómo se apagaba su sol por miedo a tocar el interruptor».
¿Cómo terminó?
La guerra se libró sobre todo en el espacio profundo del sistema. Duró hasta el Año 12 E.A., y ningún bando ganó.
¿Por qué? Los dos dependían de la misma MMU, la tecnología de fabricación heredada de la flota. Ninguno podía permitirse destruir el suministro del otro.
Terminó con el Armisticio de Ithera, un tratado frágil. Treinta y cinco años después, hoy, en el Año 47 E.A., sigue en vigor.
¿Qué costó?
- El Arca Aurora. En la órbita de Ithera, el Arca Aurora, el arca de transporte pesado, recibió fuego de los dos bandos. Se estrelló en la superficie, en la zona que hoy se llama La Cicatriz. Sus supervivientes fundaron los cinco Gremios, colectivos de oficio que no toman partido.
- Puerto Aurora. En la luna Tirane, su equipo había terminado los ocho muelles el día antes de la guerra. El Arca nunca llegó al muelle siete.
- Los durmientes de LUMBRE. LUMBRE es un núcleo auxiliar, una de las máquinas de la flota que lo anotaban todo. Había llevado con vida a cuatro mil durmientes, colonos en sueño criogénico, durante toda la travesía. En la guerra murieron ciento doce en una hora, por una despresurización que no dependía de ella.
Desde entonces, LUMBRE anota cada día, sin que nadie se lo pida, cuántos siguen vivos en su sala. Lo anota igual si hay cuatro mil que si hay uno.
¿Qué dejó en el mapa?
- El Cementerio de Aura. Las batallas entre Ithera y Kharsis dejaron esta banda de restos. Todavía parpadean en ella luces de emergencia.
- Los Anillos de Kaldrek. La chatarra de la guerra quedó incrustada en los anillos del planeta Kaldrek. Durante cuarenta y seis años, el sistema creyó que el anillo entero era obra de la guerra.
Los Pathfinders, el gremio de los exploradores, dataron el metal, que sí era de la guerra. Con el resto se equivocaron. El anillo es lo que queda de Mornane, una luna muerta hace millones de años. Hoy cuentan que el error tuvo un motivo: todos querían que aquella cicatriz también fuera suya.
Allí acabaron también los núcleos auxiliares de la flota, que se habían repartido con los bandos. Según el expediente de los compis (los núcleos rescatados), al terminar la guerra la mayoría estaba «donde terminan las cosas de aquella guerra». Es decir, en el Cementerio de Aura, incrustada en los anillos de Kaldrek o quieta dentro de un casco que dejó de pedir ayuda.
¿Cómo se recuerda?
En cada aniversario de la guerra, las estaciones de las dos facciones celebran la misma ceremonia con el discurso contrario. Cada bando honra a sus caídos desde su propia idea del mundo. En el fondo, los dos lloran la misma pérdida.
La Coronel Reyna Ostrach, al mando de The Vanguard, el gremio militar, tiene su propio rito. Lo hace cada año el día de la caída del Arca, con el que empezaron los Cuarenta Días de Fuego. Dice en voz alta, uno a uno, el nombre de cada recluta caído bajo su mando, Cenit o Nadir.
El archivo la llama de una sola manera, la guerra del Año 1. Los nombres anteriores están retirados.
¿Qué sigue sin saberse?
Nadie sabe de quién fue el disparo decisivo contra el Arca Aurora. Nunca se ha determinado, y ninguna facción reconoce esa herida.

