Expediente 047Suceso

Año 12 E.A. · el tratado que sostiene la Paz Fría

El Armisticio de Ithera

En pocas palabras

El Armisticio de Ithera es el tratado que en el Año 12 cerró, sin vencedor, la guerra entre las dos facciones del sistema Aurin. Dejó el planeta Ithera sin ejércitos y en manos de los cinco Gremios neutrales, y puso las estaciones de los dos bandos a la misma distancia del planeta. Desde entonces dura una tregua tensa, la Paz Fría.

La Paz Fría no es paz, es inventario congelado.

Frase de barra de La Ecuánime, El PináculoFuente: biblia del universo, página 1507329

¿Qué es?

Es el tratado que cerró la guerra del Año 1, la guerra civil entre las dos facciones del sistema: los Cenit y los Nadir. Se firmó en el Año 12 E.A. (E.A. son los Años de Asentamiento, el calendario de los colonos).

Nadie había ganado. El tratado abrió la Paz Fría: una tregua tensa entre las dos casas, que treinta y cinco años después sigue en pie.

¿Por qué se firmó?

Las dos facciones dependían de la misma MMU, la tecnología de fabricación heredada de la flota. Ninguna podía permitirse aniquilar el suministro de la otra.

Así que firmaron un tratado frágil. Lo sostiene más el cálculo del riesgo mutuo que la confianza.

¿Qué dice?

Sus dos reglas clave:

  • Ithera queda sin ejércitos. Es zona desmilitarizada de hecho, en manos de los cinco Gremios, colectivos neutrales. Así ganaron un estatus reconocido por las dos estaciones, y dejaron de fingir lealtad a nadie. Ni la Guardia Vertical, el ejército Cenit, ni la Flotilla Libre, la milicia Nadir, despliegan allí en fuerza. Su superficie no se conquista.
  • Las dos estaciones, a la misma distancia del planeta. Es la Cláusula de Equidistancia.

La cláusula coloca las estaciones en dos puntos estables de la órbita de Ithera, los puntos de libración. El Pináculo, la estación Cenit, va sesenta grados por delante del planeta, sobre Delvar, una roca que comparte su órbita. El Fondeadero, la Nadir, va sesenta grados por detrás, sobre Trasvar, otra roca igual.

Si ninguna estación puede llegar al planeta antes que la otra, ninguna puede reclamar ventaja militar sobre el mundo que juraron no tocar. La cláusula la redactaron los pocos ingenieros de ambos bandos que todavía se hablaban.

Y tres reglas más:

  • El Arca Custodia, la nave que registra a los colonos, queda anclada en un punto neutral, a igual distancia de las dos estaciones.
  • The Vanguard, el gremio militar, puede detener e inspeccionar cualquier convoy que entre en La Cicatriz, la capital de los Gremios.
  • Nadie puede negar el atraque de emergencia a una nave civil.

¿Qué quedó sin escribir?

  • Melvara. El tratado no define qué es una órbita. Melvara, la luna grande de Ithera, tiene 1.950 km de radio y horizonte propio. El Registro Aura, el primer catálogo del sistema, la tachó a mano al descubrir que giraba alrededor de Ithera. En treinta y cinco años ninguna parte ha cedido. Cada facción tiene allí instalaciones «estrictamente civiles», a cuatrocientos kilómetros de la otra. Entre ambas, los Gremios cuentan lo que entra desde una estación de inspección.
  • Tirane. El tratado tampoco nombra a esta luna media de Ithera. A Puerto Aurora, su puerto de ocho muelles, lo protege una costumbre.

¿Qué pasa si alguien lo rompe?

Atacar dentro de Ithera, fuera de las reglas, a otros colonos, a la gente de los Gremios o a su infraestructura tiene nombre. Es una profanación del Armisticio. La castigan a la vez la facción del infractor y los Gremios. Es el único caso en que la política de bandos toca la confianza gremial (ver la reputación).

Defenderse de la fauna sí está permitido. Cuando una migración de Ombrask (depredadores gigantes) o de Rolvak (pastadores acorazados) desborda La Cicatriz, Cenit y Nadir pelean juntos.

¿Aguantará?

  • La Cátedra, el alto mando Cenit, lo tiene por temporal. Sus observadores en Ithera documentan recursos para una eventual «reevaluación».
  • El Círculo, la asamblea que gobierna a los Nadir, lo tiene por sagrado. Celebran su aniversario, el Fondeo, apagando una hora toda luz no esencial.

En el Año 47 E.A., hoy, crecen los incidentes en los puntos estratégicos, los sitios en disputa. CUSTODIA, la inteligencia del Arca Custodia, recibe así a cada recluta: «Las dos casas vuelven a necesitar manos.» En El Amarre, una taberna de El Fondeadero, se especula cada año sobre si aguantará otro.